jueves, 3 de agosto de 2017

Un "tesoro" inesperado

 Cuando los piratas de las películas excavan, suele ser para buscar un tesoro. En el mundo real, cuando excavamos en un terreno para realizar un vaciado, nos podemos encontrar con “tesoros” no buscados. Un bolo enorme de granito, por ejemplo, que no tiene ninguna intención de dejarse mover de ahí.
 Mostramos aquí el bolo que apareció en el jardín de una urbanización en la zona mediterránea. Una piedra de un tamaño considerable, de gran dureza, y que presentaba, para su eliminación, los problemas que se presentan habitualmente cuando se trata de hacer una demolición en terreno urbano, habitado: imposibilidad de usar explosivos y conveniencia de evitar el uso de ruidosa maquinaria neumática. Una pesadilla para el contratista de la obra.
 La solución a este quebranto vino de la mano del CRAS. El cemento demoledor fabricado por la firma alavesa Kayati SL sirve para realizar demoliciones sin necesidad de usar explosivos. La composición química del CRAS facilita que, durante el proceso de fraguado del mismo, una reacción química de hidratación genere una fuerza expansiva suficiente como para quebrar la roca más dura en unas pocas horas.
 En el caso que nos ocupa, la forma de librarse de este indeseado tesoro fue la habitual cuando se trabaja con el CRAS: se realizó una perforación múltiple de la roca, siguiendo una distribución de taladros de acuerdo con las indicaciones de uso del producto, se vertió en estas perforaciones el mortero producido a partir del cemento CRAS en polvo, y se esperó durante unas horas a que la expansión del CRAS produjese la rotura de la roca.
 El resultado final fue la demolición de la roca, que, dividida en partes más pequeñas y manejables, permitió la retirada del bolo y la continuación de los trabajos.

No nos consta que, bajo el bolo, hubiese un tesoro pirata, pero sí que nos alegra saber que los trabajos pudieron continuar sin tropezar en una piedra enorme, para alivio y satisfacción de nuestros clientes.

martes, 11 de julio de 2017

El CRAS cuida a los vecinos

 Existen alternativas al uso del cemento demoledor no explosivo CRAS. Pese a que el producto fabricado por la firma alavesa Kayati SL presenta una serie de ventajas que hacen que sea la alternativa más eficaz y menos molesta para determinados trabajos, es cierto que existen otras opciones, con menos ventajas globales pero que, en ocasiones, son elegidas por los responsables de los proyectos de demolición.

 Desde Kayati SL trabajamos día a día para eliminar el principal obstáculo para el uso del CRAS en los proyectos de demolición que se realizan en entornos urbanos, que no es otro que el desconocimiento de nuestro producto por parte de los encargados de organizar las demoliciones. Alternativas como el uso de explosivos están totalmente descartadas en razón del peligro que entraña el manejo de esta sustancias en entornos urbanos, habitados y en los que el ruido, la onda expansiva, las proyecciones de material y, en general, todos los inconvenientes que causa el explosivo, hacen totalmente impensable su utilización.
 Otra alternativa, como es el uso de martillos neumáticos de tamaño medio-grande, los “pica-pica”, goza de bastante predicamento entre profesionales de la demolición que no conocen -o no confían aún- en el cemento demoledor.
 Las molestias que genera el uso de estas herramientas las pagan los vecinos: ruidos molestos, repetitivos, que acaban generando una sensación de malestar profundo, cuando no de auténtica pesadilla entre las personas cercanas -y no tan cercanas- al lugar en el que se está procediendo a la demolición mediante esta técnica.

La contaminación acústica, las vibraciones y el trajín de maquinaria en la zona de la demolición convierten a ésta en una experiencia traumática para el vecindario.
 El CRAS evita estos problemas mediante la explosión sin explosivos, aprovechando la fuerza expansiva generada por la hidratación.
 El uso del CRAS es sencillo. En primer lugar se hace una perforación del elemento -roca, bloque de hormigón…- que se quiere demoler, de acuerdo a una distribución que facilite la rotura de la roca. Posteriormente, se prepara el mortero con el CRAS, que se vierte en los orificios generados en la zona a demoler.

Al cabo de unas horas, el CRAS desarrolla su fuerza expansiva y acaba fragmentando el bolo, el bloque de hormigón, la roca o cualquier otro elemento que se desee demoler. Tras esta rotura puede procederse al desescombro. En este reportaje mostramos imágenes de este proceso, sencillo, silencioso y con muy escasa influencia en el entorno.
 Kayati SL, fabricante del CRAS, es miembro reconocido de diversas asociaciones de empresas de demolición, y tanto en esos foros como a través de una intensa labor de comunicación, da a conocer las virtudes de este método de demolición. Y, con ello, ayuda a que los vecinos cercanos a estos trabajos no pierdan la tranquilidad ni mucho menos el sueño.

lunes, 5 de junio de 2017

El CRAS al rescate

En ocasiones el CRAS, cemento demoledor fabricado en Nanclares de la Oca (Alava) por la firma vasca Kayati SL, sirve como producto de “primeros auxilios”, para evitar peligros ocasionados por problemas con la orografía de un terreno.


En el caso que se muestra en estas imágenes, un desprendimiento de un bolo de roca en un lugar de difícil acceso, próximo a una zona edificada, amenazaba con desplomarse sobre un bloque de viviendas. Como solución a este problema se pensó en la demolición controlada del bloque desprendido, mediante el uso del cemento demoledor.


La naturaleza no explosiva del CRAS permite usar el producto para realizar demoliciones en entornos habitados, donde el uso de explosivos no es posible. En este caso tampoco se podía utilizar maquinaria como martillos neumáticos, dada la dificultad de acceso al bloque a demoler, y por el riesgo de proyección de pequeños bloques de roca que podría darse mientras se trabajase la roca con la herramienta neumática.


Para realizar esta demolición, complicada por la ubicación de la roca desprendida a demoler, se utilizó el CRAS realizando una perforación con broca e 32 mm, con una distribución de 30 x 30 cm. El resultado de la demolición fue totalmente satisfactorio: los fragmentos de la roca desprendida pudieron retirarse con facilidad, solucionando así un riesgo cierto de seguridad en las edificaciones del entorno.